No puedo rescatarte si no me dices cómo llegar a ti.
Este héroe no tiene un GPS que navegue en tu inconsciente y toque la tecla para mover tu conciencia. Sin embargo, siento tu presencia, siento tus miradas, siento esa energía cuando me abrazas y siento aquello que quieres esconder.
No puedes esconder aquello que no puedes controlar. No existe antídoto contra la fuerza del instinto. Aunque luego sé que vives tu vida, sé que hubo un momento en el que te hiciste parte del problema para evitar ser parte de la solución, pero aún crees en héroes que rescatan a princesas.
Eres como aquellos agnósticos que rezan pidiendo para los demás pero no para ti. Sin embargo pequeña, sigues creyendo…
No pides auxilio pero pides un rescate para las demás. Igual que yo digo como tienen que rescatarse princesas pero hace tiempo que dejé la espada abandonada…
Hubo un momento en el que preferiste el triste pasear de las lágrimas por tu cara al recorrido de la incertidumbre por tu estómago. Ya sabes que no me gustan los caminos conocidos, las copias de otros, la vidas de otros o la dependencia del modelo conocido.
Esta es mi historia y yo decido hacia donde se dirige, cuán complicada quiero hacerla y cuántos giros de argumento puedo darle.
La espada está abandonada pero sé dónde se encuentra.
Pero no puedo rescatarte si no me dices cómo llegar a ti.