Un día me levanté y simplemente decidí ser feliz.
Comprendí que mi realidad no es buena ni mala: es. Levantarme con el pie izquierdo puede significar considerar que el gafe me perseguirá a lo largo del día o simplemente el primer paso que me dirija a la cocina para preparar el desayuno.
Encender el móvil y no encontrar mensajes tuyos dejo de significar algo. Sé que piensas en mí antes de ir a dormir o en esos momentos de soledad donde uno se acerca tan peligrosamente a uno mismo que decide esconderse en la selva de la realidad. Tus en línea, últimas conexiones ya no eran interpretadas. Soy más importante que un estado de móvil. Una persona tiene que valer más que un simple "Hola", "Besos" o "jijiji".
Decidí que de un tiempo a estar parte aprovecharía todos y cada uno de los segundos de mi vida. Ninguno se me escaparía sin el inolvidable sabor de la satisfacción y del disfrute. Incluso aquellos en los que permanezca impasible, inactivo o ausente. Esos quizás sean los mejores, pues durante esos segundos estaré pensando en ti...
Las metas dejaron de interesarme. Lo importante de mi vida son los pasos, no el camino. Camino disfrutando de cada pisada con la fe de hacer lo correcto, de aprovechar cada mirada, pensamiento o palabra que por mí pasa. Pero no dejo de pensar, no dejo de atraer. Pensar puede llegar a ser como los primeros trazos de una pintura: unos te llevan a los otros hasta que de manera involuntaria tienes delante aquello que visualizaste.
Somos impacientes por naturaleza y no nos damos cuenta que donde nosotros interpretamos "se acabó" la vida sólo nos indica "espera". Como esa pieza que no encaja. A veces hay que esperar que la gota perfore la piedra para encontrar aquella que encaja. No esperar a nuestra gran obra significa tener que disfrutar la de otro y créeme: nadie es el actor principal en el guión escrito por otra persona.
Puedo ver como me miras intrigada. Las apariencias engañan. No puedes atravesar los muros y ver más allá de ellos. No entro dentro de lo convencional. No soy un "y ahora pasará esto..." Cuando debería resguardarme de la tormenta salgo a disfrutar debajo de ella. Cuando me das una bofetada yo te respondo con un beso. Cuando debería alardear de mis logros sólo quiero esconderme y disfrutar de mi soledad y la frescura de una bocanada de aire. Mis retos no son convencionales. No busco el éxito donde los demás lo buscan pues encuentro la felicidad en las pequeñas cosas que ellos dejaron de entender.
Soy de esas personas que dan importancia a una lágrima. Una lágrima es un sentimiento que toma forma. Es por ello que puedes tocar mi alegría, tristeza, pena o amor cuando las provoques.
No hay mayor atracción que el misterio. Por eso no paras de preguntar cuál es mi secreto. Qué guardo dentro de mí. Por qué dentro de mi inseguridad y distancia con el mundo normal me siento tan seguro.
Hoy sólo te daré una pista: mi mayor secreto es conocer las palabras que hechizan tu corazón.
viernes, 25 de enero de 2013
martes, 27 de noviembre de 2012
No te olvido.
Existió.
Sí, una vez estuvo entre nosotros. Si hiciera un resumen de todo lo que le falta a este mundo, todo podría encontrarse en el interior de una misma persona. Combinaba esa sutil mezcla de bondad, solidaridad, felicidad, esperanza, esfuerzo y sacrificio. Ajeno a la desmotivación, a la monotonía, a hincar la rodilla, al miedo al fracaso, rechazo o conformismo. Así era él.
Pasé escasas horas después, aún sin conocer lo que había sucedido, por el mismo sitio donde tú ya te habías marchado. Me contaron, mientras veía un partido del Torrejón y negociaba mi vuelta al fútbol, que había habido un accidente esa madrugada y que dos jóvenes habían muerto. ¿Cómo imaginarme que tú eras uno de ellos?
Volví a casa, era tarde, veía la tele y el móvil se encendió. Entonces escuché esas palabras que aún giran y giran en mi cabeza: "Gerar, Nachete ha tenido un accidente y se ha matado". ¿Qué? ¿Cómo? Dios despiértame por favor, no podía ser verdad. He sufrido la muerte de seres queridos y no he sido capaz de dejarme llevar por el sentimiento,. Pero esta vez fue distinto. Me hundí. Ese mismo instante arrancaron de mi interior parte de mi vida. ¿Qué demonios está pasando?
5 años hermano. 5 putos largos años. Coincidencias, o no, del destino, desde que te fuiste llegaron malos tiempos. Estamos inmersos en la mayor crisis económica que jamás ha existido. Crisis, que yo siempre defiendo que no es económica, sino de valores. De naturaleza. Si los que aún estamos aquí fuéramos un 10% de lo que tú fuiste todo se solucionaría en un instante. Pero ya nadie está dispuesto a dar todo sin estar dispuesto a obtener nada. Ya nadie sonríe por el mero hecho de despertar una sonrisa más. La felicidad esta encarcelada bajo los barrotes del miedo.
Ni siquiera yo. Perdóname. Ni siquiera en aquel que confiabas y que animabas una tras otra y otra. Aquel que pensabas que era distinto, sólo es una persona normal. He caído bajo esta mierda de mundo egoísta. Dispuesto únicamente a salvarme a mi mismo, sin importarle ya el resto. Soy uno más y ahora entiendo que quizás lo único que me hacía distinto eras tú.
A veces pienso en cambiar. En darme otra oportunidad. Recuerdo esas largas y largas conversaciones que teníamos de vuelta de los entrenamientos o cuando nos encontrábamos en el semáforo de la continental, cuando aún soñábamos. Ahora sólo nos cuesta dormir porque sabemos que nos esperan más pesadillas.
Sé que tú siempre seguirías pensando que se puede. Que rendirse no es una opción. Que la felicidad está en las pequeñas cosas. Tú me enseñaste.
Me mostraste como una sonrisa puede hacer bonito un día sombrío. Como un abrazo es capaz de parar una tormenta de sentimientos. Como una palabra era capaz de cambiar una perspectiva. Como una mirada era capaz de dar fe a una persona.
Siempre saldrán lagrimas cada vez que te escriba por estas fechas. Quizás esta sea tú última gran lección.
Quizás vivas dentro de mis lágrimas para recordarme, al menos una vez al año, que un día, ambos, nos obligamos a pelear hasta el final por aquello que queremos.
No sabes como te echo de menos hermano. Jamás te olvidaré, siempre te querré.
Porque puede que aún valga la pena luchar...
Siempre saldrán lagrimas cada vez que te escriba por estas fechas. Quizás esta sea tú última gran lección.
Quizás vivas dentro de mis lágrimas para recordarme, al menos una vez al año, que un día, ambos, nos obligamos a pelear hasta el final por aquello que queremos.
No sabes como te echo de menos hermano. Jamás te olvidaré, siempre te querré.
Porque puede que aún valga la pena luchar...
Gracias Nacho
martes, 23 de octubre de 2012
¿Destino?
El mundo caótico al que me enfrento cada día alberga la mayor complejidad y diversidad que uno puede imaginar. Un mundo que combina razas, edades, culturas, sentimientos... personalidades tan distintas que uno muchas veces se pregunta cuan compleja es la fórmula que permite mantener balanceada esta ecuación.
Porque no todos buscamos lo mismo. No todos tenemos las mismas aspiraciones pero, aún así, siempre encontramos alguna pieza donde encajamos, aunque sea de forma temporal.
No creo en el destino como tal. Soy más fan de "el destino te da las cartas pero nosotros las jugamos". Pero sí creo que existen ocasiones en las que por más que nuestra ambición, ganas y esfuerzo deseen algo, por esa circunstancia extraña que aún desconocemos, no lo logramos. Y no se trata de un esfuerzo más, de más deseo, más pasión ; simplemente aquella pieza no encaja. Nos falta algo. No estamos preparados.
Necesitamos un plus que no tenemos y que no podemos generar en un espacio-tiempo corto. A veces te ha podido pasar con un trabajo, con un amigo, con una pareja, con un deporte... existen situaciones para las que no estamos preparados pero, al mismo tiempo, vivimos situaciones que nos preparan para situaciones futuras.
Aquí radica la paradoja, similar a la de Stockdale, que ya expliqué un tiempo atrás. No conseguiremos lo que queremos pero, renunciando a vivir ese dolor, esa desesperación, esa frustración, apatía, desaliento y, por qué no, fracaso, tampoco estaremos preparados para encajar en el futuro.
Y ahí es donde tu pieza comienza a forjarse. A base de encajar con otras piezas de forma temporal se va puliendo, limando asperezas, hasta que un día, probablemente cuando menos te lo esperes, simplemente encajará con la pieza que siempre habías buscado. Incluso, es posible, que esa pieza haya estado ahí mucho tiempo pero pasara desapercibida. No estabas preparado.
Y ahí volveríamos al comienzo de esta corta historia. ¿Dónde está ese plus? ¿Dónde encuentro la fuerza para enfrentarme a todos los inconvenientes que me separan de mi éxito?
He pensado mucho sobre eso y la conclusión es demasiado inmaterial y débil. Precisamente, es por esto, por lo que me parece tan especial. Algo más conocido o más sencillo, que todo el mundo pudiese alcanzar con facilidad descompensaría la ecuación.
La respuesta es simple: ERES TÚ. Tu Fe. Ese "algo" inmaterial que te hace perseguir algo que no existe, que te hace caminar sin saber por dónde pero sí hacia dónde. Hay que tener Fe. Fe en que se hace lo correcto, en que más tarde o más temprano encajarás, encontrarás el camino, encontrarás la felicidad.
No creo que la FE mueva montañas pero te permitirá sobrevivir mientras aprendes a cruzarlas.
Porque no todos buscamos lo mismo. No todos tenemos las mismas aspiraciones pero, aún así, siempre encontramos alguna pieza donde encajamos, aunque sea de forma temporal.
No creo en el destino como tal. Soy más fan de "el destino te da las cartas pero nosotros las jugamos". Pero sí creo que existen ocasiones en las que por más que nuestra ambición, ganas y esfuerzo deseen algo, por esa circunstancia extraña que aún desconocemos, no lo logramos. Y no se trata de un esfuerzo más, de más deseo, más pasión ; simplemente aquella pieza no encaja. Nos falta algo. No estamos preparados.
Necesitamos un plus que no tenemos y que no podemos generar en un espacio-tiempo corto. A veces te ha podido pasar con un trabajo, con un amigo, con una pareja, con un deporte... existen situaciones para las que no estamos preparados pero, al mismo tiempo, vivimos situaciones que nos preparan para situaciones futuras.
Aquí radica la paradoja, similar a la de Stockdale, que ya expliqué un tiempo atrás. No conseguiremos lo que queremos pero, renunciando a vivir ese dolor, esa desesperación, esa frustración, apatía, desaliento y, por qué no, fracaso, tampoco estaremos preparados para encajar en el futuro.
Y ahí es donde tu pieza comienza a forjarse. A base de encajar con otras piezas de forma temporal se va puliendo, limando asperezas, hasta que un día, probablemente cuando menos te lo esperes, simplemente encajará con la pieza que siempre habías buscado. Incluso, es posible, que esa pieza haya estado ahí mucho tiempo pero pasara desapercibida. No estabas preparado.
Y ahí volveríamos al comienzo de esta corta historia. ¿Dónde está ese plus? ¿Dónde encuentro la fuerza para enfrentarme a todos los inconvenientes que me separan de mi éxito?
He pensado mucho sobre eso y la conclusión es demasiado inmaterial y débil. Precisamente, es por esto, por lo que me parece tan especial. Algo más conocido o más sencillo, que todo el mundo pudiese alcanzar con facilidad descompensaría la ecuación.
La respuesta es simple: ERES TÚ. Tu Fe. Ese "algo" inmaterial que te hace perseguir algo que no existe, que te hace caminar sin saber por dónde pero sí hacia dónde. Hay que tener Fe. Fe en que se hace lo correcto, en que más tarde o más temprano encajarás, encontrarás el camino, encontrarás la felicidad.
No creo que la FE mueva montañas pero te permitirá sobrevivir mientras aprendes a cruzarlas.
lunes, 15 de octubre de 2012
Separados
Nadie quiere a nadie. Los movimientos independentistas crecen en todas las partes del mundo, desde Cataluña a Escocia, todo el mundo quiere romper lazos para quedarse solo. Cada vez hay más divorcios, cada vez más los noviazgos son más efímeros, incluso las amistades se han vuelto volátiles y ya no hablemos de la lealtad, esa abandonó hace mucho tiempo estas tierras.
El mundo tiene miedo. Lo he dicho una y otra vez pero vuelvo a repetirlo: EL MUNDO TIENE MIEDO. Las personas tienen miedo, las ciudades tienen miedo, los países tienen miedo, las parejas tienen miedo, los héroes tienen miedo de los villanos, los villanos tienen miedo de los héroes, incluso el planeta tiene miedo y parece de vez en cuando querer quedarse solo expulsándonos con catástrofes naturales.
Y cuando tenemos miedo la tendencia es echar la culpa al destino, al exterior, a lo desconocido, a lo nuevo que vino, al diferente, a los cambios. "Más vale lo bueno conocido que lo bueno por conocer". No se evoluciona sin errores, no se crece sin sembrar, el camino al éxito está lleno de fracasos.
Nadie quiere resultar herido, nadie está dispuesto a sufrir. Error. ¿Crees que la vida es sencilla? Te equivocas. Los paraísos no existen, se crean. Si quieres llegar a la gran sonrisa tendrás que pasar por el valle de las lagrimas, por la montaña del sufrimiento, por el sendero de la melancolía y por la travesía de la incertidumbre.
Puedes quedarte parado, no querer avanzar. Piensas que no lo vas a soportar. Pero si sigues aquí, si te despiertas mañana, si tienes un día más, ¿no vale la pena luchar por lo que quieres? ¿no vale la pena morir buscando la vida? ¿no vale la pena luchar por aquello que te da la felicidad?
Por favor, cada vez que tengas miedo, antes de criticar, haz autocrítica. Piensa en cómo puedes mejorar. Antes de criticar lee un libro. Antes de criticar escucha una canción. Antes de criticar piensa en aquello que quieres. Antes de criticar cálzate unas zapatillas, sal a fuera a correr y respira.
El mundo te necesita, el mundo nos necesita a todos. Incluso a ti por muy insignificante que te creas. Puedes dar una sonrisa que alguien necesita o puedes dar un abrazo o un simple gesto de cariño. No nos quedemos solos.
Visitar a la soledad puede ofrecerte un sin fin de alternativas y esperanza, pero cada minuto de más se cobra un peaje que acaba dejándote sin nada, vacío.
El mundo tiene miedo. Lo he dicho una y otra vez pero vuelvo a repetirlo: EL MUNDO TIENE MIEDO. Las personas tienen miedo, las ciudades tienen miedo, los países tienen miedo, las parejas tienen miedo, los héroes tienen miedo de los villanos, los villanos tienen miedo de los héroes, incluso el planeta tiene miedo y parece de vez en cuando querer quedarse solo expulsándonos con catástrofes naturales.
Y cuando tenemos miedo la tendencia es echar la culpa al destino, al exterior, a lo desconocido, a lo nuevo que vino, al diferente, a los cambios. "Más vale lo bueno conocido que lo bueno por conocer". No se evoluciona sin errores, no se crece sin sembrar, el camino al éxito está lleno de fracasos.
Nadie quiere resultar herido, nadie está dispuesto a sufrir. Error. ¿Crees que la vida es sencilla? Te equivocas. Los paraísos no existen, se crean. Si quieres llegar a la gran sonrisa tendrás que pasar por el valle de las lagrimas, por la montaña del sufrimiento, por el sendero de la melancolía y por la travesía de la incertidumbre.
Puedes quedarte parado, no querer avanzar. Piensas que no lo vas a soportar. Pero si sigues aquí, si te despiertas mañana, si tienes un día más, ¿no vale la pena luchar por lo que quieres? ¿no vale la pena morir buscando la vida? ¿no vale la pena luchar por aquello que te da la felicidad?
Por favor, cada vez que tengas miedo, antes de criticar, haz autocrítica. Piensa en cómo puedes mejorar. Antes de criticar lee un libro. Antes de criticar escucha una canción. Antes de criticar piensa en aquello que quieres. Antes de criticar cálzate unas zapatillas, sal a fuera a correr y respira.
El mundo te necesita, el mundo nos necesita a todos. Incluso a ti por muy insignificante que te creas. Puedes dar una sonrisa que alguien necesita o puedes dar un abrazo o un simple gesto de cariño. No nos quedemos solos.
Visitar a la soledad puede ofrecerte un sin fin de alternativas y esperanza, pero cada minuto de más se cobra un peaje que acaba dejándote sin nada, vacío.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Tesoros
No tengo mucho tiempo, no puedo estirarlo indefinidamente pero tampoco puedo manejarlo para únicamente quedarme con los buenos momentos y evitar esos que te ahogan internamente.
El tiempo es inalterable. Más poderoso que la muerte. El tiempo corre para todos igual, pero nosotros hacemos que esa duración se sienta como una eternidad o como un suspiro.
Elegir cómo gastar ese tiempo es capital para al final de tu vida echar la cuenta y ver si mereció o no la pena. Por eso, aquellos que han vivido ya bastantes años, en los que el tiempo ha hecho mella te dicen: "básicamente, preocúpate por ser feliz".
Lo curioso es que el tiempo pasa y pasa y esos comentarios siguen apareciendo, lo cual implica que aún no hemos aprendido a aprovechar el tiempo. En definitiva, no hemos aprendido a ser felices. No hemos invertido el tiempo donde deberíamos.
A veces por miedo, otras veces por la influencia de la sociedad, la familia o los amigos, permanecemos perdidos buscando continuamente un camino que nunca llega. Eterna búsqueda convertida en eterna espera.
Pero cuando la cabeza gira en torno a algo o a alguien durante un tiempo largo, uno debe analizarlo, ¿por qué? ¿Por qué estás ahí? Debe importar...
El tiempo es una inversión. Las decisiones son apuestas. En este casino temporal que es nuestra vida uno tiene que decidir en qué creer.
Sé que es una locura, sé que crees que no es lo correcto, sé que crees que no merece la pena, sé que no puedes...
Pero déjame pelear por ti. Porque si uno quiere algo con todas sus fuerzas debe pelear por ello.
No doy la imagen de superhéroe, pero todos los superhéroes llevan un antifaz. Los superhéroes no son lo que parecen. Pero sé que tú eres capaz de ver más allá. Tendrás que confiar en mí, tendrás que creer en mí.
Yo ya he decidido hacerlo durante un tiempo, he decidido creer en ti, he decidido dejarte dentro de mí, aunque a veces duela, aunque a veces provoque que los cables se crucen y hagan clics... siempre estarás ahí...
... porque existen tesoros por los que merece la pena luchar...
El tiempo es inalterable. Más poderoso que la muerte. El tiempo corre para todos igual, pero nosotros hacemos que esa duración se sienta como una eternidad o como un suspiro.
Elegir cómo gastar ese tiempo es capital para al final de tu vida echar la cuenta y ver si mereció o no la pena. Por eso, aquellos que han vivido ya bastantes años, en los que el tiempo ha hecho mella te dicen: "básicamente, preocúpate por ser feliz".
Lo curioso es que el tiempo pasa y pasa y esos comentarios siguen apareciendo, lo cual implica que aún no hemos aprendido a aprovechar el tiempo. En definitiva, no hemos aprendido a ser felices. No hemos invertido el tiempo donde deberíamos.
A veces por miedo, otras veces por la influencia de la sociedad, la familia o los amigos, permanecemos perdidos buscando continuamente un camino que nunca llega. Eterna búsqueda convertida en eterna espera.
Pero cuando la cabeza gira en torno a algo o a alguien durante un tiempo largo, uno debe analizarlo, ¿por qué? ¿Por qué estás ahí? Debe importar...
El tiempo es una inversión. Las decisiones son apuestas. En este casino temporal que es nuestra vida uno tiene que decidir en qué creer.
Sé que es una locura, sé que crees que no es lo correcto, sé que crees que no merece la pena, sé que no puedes...
Pero déjame pelear por ti. Porque si uno quiere algo con todas sus fuerzas debe pelear por ello.
No doy la imagen de superhéroe, pero todos los superhéroes llevan un antifaz. Los superhéroes no son lo que parecen. Pero sé que tú eres capaz de ver más allá. Tendrás que confiar en mí, tendrás que creer en mí.
Yo ya he decidido hacerlo durante un tiempo, he decidido creer en ti, he decidido dejarte dentro de mí, aunque a veces duela, aunque a veces provoque que los cables se crucen y hagan clics... siempre estarás ahí...
... porque existen tesoros por los que merece la pena luchar...
martes, 11 de septiembre de 2012
Rutinas
....
¿Quién soy? Es complicado saber quién soy.
A lo largo del día paso por distintas personalidades. Me levanto y soy una persona fuerte, con vitalidad, ganas de comerme el mundo, con ideas nuevas, con energía que transmitir a los demás, con objetivos bien definidos. Alzo la persiana, veo el devenir de la gente, veo al mundo activado, puesto en marcha, veo vidas dirigidas, historias que se mueven dentro de un mismo libro y que en ocasiones se juntan para formar capítulos de algo más grande. Pero también reflexiono, analizo, y me doy cuenta que esos pasajes son cada vez más pequeños. Las grandes historias ya no existen porque ya no hay grandes personajes. Ni siquiera hay grandes entornos en los que se desarrollen.
Las grandes historias nacen de grandes valores. Antes el amor daba lugar a guerras. ¿Dónde está ese amor? ¿Dónde está el honor por el que muchos hombres luchaban y estaban dispuestos a perder sus vidas? El honor ha desaparecido de nuestras vidas y lo que es peor, ha arrastrado al amor. Ha cambiado su esencia. Ni siquiera los villanos son verdaderos villanos. Quizás es que no haya héroes a su altura y por eso han bajado su listón. ¿De qué vale ser un gran villano sin tener un gran héroe que te persiga?
Volvamos al principio. Han pasado varios horas del día y la rutina ha hecho efecto en mí. Mis ideas están apartadas, en la cola de espera, pues la rutina se prioriza. El día a día de mi vida me consume. Quizás no sea tan fuerte, quizás no pueda hacer nada, quizás el mundo no se merezca un cambio. ¿Quién demonios soy yo para cambiar el mundo? El Sistema no me lo permitirá... Un ligero vistazo a mi oficina y veo rutinas, no vidas. Veo obligaciones, no motivaciones. ¿Por qué? ¿Por qué vienes aquí? Ah, tienes una familia que mantener, algo hay que hacer para mantenerse ocupado...
Mi jornada de trabajo finaliza. ¿Qué he aprendido hoy? Hasta este momento nada. Y sinceramente no creo que en este poco tiempo que me queda pueda hacerlo. La sombra de la noche es alargada, la tentación de indagar en otras vidas, más interesantes que la mía, es demasiado alta como para pasarla por alto. ¡Qué bien viven! ¿He perdido el tiempo? No. Debo demostrar que yo también soy importante. Que tengo algo que enseñar...
Hora de dormir. Coloco el despertador en su sitio. Mañana será otro día. Me tumbo en la cama, mis miedos pasan por delante de mí, vivo y siento esa otra vida donde te tengo a mi lado. ¿Le escribo? Eso me haría débil... No, mejor no le escribiré. Seguro que él lo hará. Esperaré esta noche y sino mañana le escribiré.
(Pero mañana será otro día y la persona que se acostó en esa misma cama no será la misma que se levante...)
....
¿Quién soy? Es complicado saber quién soy.
A lo largo del día paso por distintas personalidades. Me levanto y soy una persona fuerte, con vitalidad, ganas de comerme el mundo, con ideas nuevas, con energía que transmitir a los demás, con objetivos bien definidos. Alzo la persiana, veo el devenir de la gente, veo al mundo activado, puesto en marcha, veo vidas dirigidas, historias que se mueven dentro de un mismo libro y que en ocasiones se juntan para formar capítulos de algo más grande. Pero también reflexiono, analizo, y me doy cuenta que esos pasajes son cada vez más pequeños. Las grandes historias ya no existen porque ya no hay grandes personajes. Ni siquiera hay grandes entornos en los que se desarrollen.
Las grandes historias nacen de grandes valores. Antes el amor daba lugar a guerras. ¿Dónde está ese amor? ¿Dónde está el honor por el que muchos hombres luchaban y estaban dispuestos a perder sus vidas? El honor ha desaparecido de nuestras vidas y lo que es peor, ha arrastrado al amor. Ha cambiado su esencia. Ni siquiera los villanos son verdaderos villanos. Quizás es que no haya héroes a su altura y por eso han bajado su listón. ¿De qué vale ser un gran villano sin tener un gran héroe que te persiga?
Volvamos al principio. Han pasado varios horas del día y la rutina ha hecho efecto en mí. Mis ideas están apartadas, en la cola de espera, pues la rutina se prioriza. El día a día de mi vida me consume. Quizás no sea tan fuerte, quizás no pueda hacer nada, quizás el mundo no se merezca un cambio. ¿Quién demonios soy yo para cambiar el mundo? El Sistema no me lo permitirá... Un ligero vistazo a mi oficina y veo rutinas, no vidas. Veo obligaciones, no motivaciones. ¿Por qué? ¿Por qué vienes aquí? Ah, tienes una familia que mantener, algo hay que hacer para mantenerse ocupado...
Mi jornada de trabajo finaliza. ¿Qué he aprendido hoy? Hasta este momento nada. Y sinceramente no creo que en este poco tiempo que me queda pueda hacerlo. La sombra de la noche es alargada, la tentación de indagar en otras vidas, más interesantes que la mía, es demasiado alta como para pasarla por alto. ¡Qué bien viven! ¿He perdido el tiempo? No. Debo demostrar que yo también soy importante. Que tengo algo que enseñar...
Hora de dormir. Coloco el despertador en su sitio. Mañana será otro día. Me tumbo en la cama, mis miedos pasan por delante de mí, vivo y siento esa otra vida donde te tengo a mi lado. ¿Le escribo? Eso me haría débil... No, mejor no le escribiré. Seguro que él lo hará. Esperaré esta noche y sino mañana le escribiré.
(Pero mañana será otro día y la persona que se acostó en esa misma cama no será la misma que se levante...)
....
domingo, 9 de septiembre de 2012
Encuéntrate.
...
¿Por qué? Siempre preguntándote ¿por qué?
No te has dado cuenta. Ya no eres libre. No eres feliz. La gente se levanta por la mañana y piensa: "hoy es el primer día del resto de mi vida". Como si el resto de tu vida no importara. Como si lo que te ha traído hasta este momento, hasta aquí, hasta mí, no existiera. Intentan partir de cero sin entender el pasado, sin saber cómo han llegado aquí. Esos... esos que intentan cambiar su vida, que ponen una zanja y abren una brecha entre su pasado y su presente sólo consiguen una cosa: comienzan a perderse.
No puedes romper con tu pasado. Las cicatrices no son malas, representan heridas curadas. Representan fortaleza, superación, autoestima. Significa que te hirieron y resististe. Significa que te dolía pero superaste el dolor. El dolor es pasajero, el abandono eterno. ¿Dónde están las cicatrices de tu cerebro? Esas no las puedes ver. ¿Te digo cómo funcionan? Te lo explicaré, es sencillo, se trata de no sentir lo que sentías antes. Cuando te tocas una herida duele, cuando te tocas una cicatriz no. Esto es lo mismo. Cuando miras a alguien que quieres y ya no sientes lo mismo, entonces ha cicatrizado. Cuando donde tenías miedo ahora no lo tienes, es otra cicatriz. Pero las heridas del cerebro no las cura el tiempo por mucho que digan... no, no lo hacen. Quedan abiertas, pendientes, constantes y sino las has cerrado a tiempo influirán, involuntariamente, sobre tu vida. Ahí es donde comienzan a perderse las personas, cuando no saben por qué lo hacen. Por qué cambian sus hábitos, por qué están tristes, por qué no sonríen, por qué no son felices. No lo saben...
Tienes que buscar dentro de ti, donde más duele. Tienes que sufrir, llorar, desnudar tu interior. Tienes que encontrar la herida y superarla. Y créeme, cuando lo logres no querrás empezar a vivir una nueva vida, porque estarás viviendo TU VIDA. Esa que empezó saliendo de tu madre, que el destino se encargó de forjar y por la que peleas cada día.
Ahí fuera tienes el mundo. Con sus injusticias, sus desigualdades, su dolor, su ira y su miedo. Pero amigo mío, esto es lo que hay. No esperes encontrar nada más allá de la muerte sino has estado dispuesto a encontrar algo en vida. No lo merecerás. Uno nunca sabe donde encontrará la felicidad, pero es seguro que no la encontrará si no sabe ni quién es, ni qué quiere, ni dónde esta.
Encuéntrate a ti mismo y sálvate. Los demás te estaremos esperando.
...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
