Desde el pasado fin de semana hasta hoy han pasado 4 hechos que pese a su individualidad me han hecho generar una reflexión colectiva. Estos hechos han sido la muerte del gran Luis Aragonés, la también muerte de Philip Seymour Hoffman, la noticia de la detención del medallista olímpico Ian Thorpe después de ir completamente borracho por la calle y el visionado de la película El Consejero de Ridley Scott con participación de Bardem y Penélope Cruz entre otros.
Con El Consejero reflexioné acerca de la profunda naturaleza humana de la especie. Sin desvelar nada de la trama, es una película compleja con diálogos profundos y llenos de dobles intenciones pero que te dan una terrible reflexión final: seguimos siendo animales. Somos una especie "diseñada" para dominar, ser los mejores y prevalecer sobre el resto. Una ambición desmedida que ha aprendido a comprender que para mantener su hegemonía es necesario un Status Quo tan complejo que su compresión parezca la mayor surrealidad posible. Quizás un ejemplo aprendido del diablo que como reza la leyenda "su mejor truco fue hacer creer a todos que nunca había existido".
En el mantenimiento de ese Status Quo complejo el talento no juega el papel que debería jugar y aquí es donde yace mi mayor reflexión. Philip Seymour o Ian Thorpe son gente con un talento más que demostrado pero que, pudiendo aportar, se han visto ahogados en su propia genialidad hasta verse abocados a escoger el camino que les baja del cielo y los devuelve a la tierra para ser comparados de tú a tú, de igual a igual, con gente mediocre.
Es simple: el talento jamás debe estar al servicio de la sociedad. Es una afirmación rara y distinta pero es en lo que creo: es la sociedad la que tiene que estar al servicio del talento.
Utilizaré un ejemplo deportivo. ¿Se imaginan que a Michael Jordan le hubieran dicho: "Tú eres uno más y pese a tu talento debes actuar como uno más por lo que debes tirar lo mismo que los demás, asistir lo mismo que los demás y jugar lo mismo que los demás"? Eso sería poner el talento al servicio de la sociedad. Sin embargo para conseguir la victoria la realidad es que necesitas que Michael Jordan actúe más que los demás, que juegue más que los demás, que tire más que los demás y que gane más que los demás. Porque es superior a los demás. Simple y directo.
La gente utiliza el "nadie gana solo" para minimizar el impacto del talento individual y aunque es parte en cierto la realidad es que los escuderos de Jordan jamás hubieran ganado nada si Jordan hubiese sido utilizado como un escudero más y no se hubiese puesto todo un sistema en torno a una figura relevante y distinta.
Bien, hasta ahí el ejemplo de por qué es la sociedad y el sistema el que debe ponerse al servicio de la sociedad. Pero, ¿realmente sucede esto? Para nada. Desde los inicios toda influencia recibida te bombardea con mensajes de igualdad, todos somos iguales y todos tenemos los mismos derechos. Pero no, todos no somos iguales. Al contrario, todos somos distintos y donde debiera encontrarse una influencia individual que haga llevar tu talento hasta límites desconocidos sólo encuentras barreras y caminos ya trazados que te dicen donde llevarte.
Esto crea un problema. Pues el distinto chirria. Molesta. Y si tiene capacidad para influenciar molesta aún más. En el país de los tuertos el que naciese con dos ojos sería mal visto. No sería visto como una evolución positiva. Sería visto como una amenaza para el Status Quo de los tuertos por lo que tras una influencia masiva a base de impacto acabaría muerto o arrancándose él mismo el ojo con la única finalidad de encajar. El Status Quo no permite asperezas.
¿Crees que no estás influenciado? ¿Qué tienes capacidad para elegir? Dime entonces, ¿por qué hablas ese idioma y no otro? ¿Por qué vistes así y no de otro modo? ¿Por qué te gusta esa carne y no esa otra? ¿Por qué tienes esas costumbres y no esas otras? Lamentablemente la mediocridad es fácilmente alimentada por la influencia.
El talento, en ocasiones sí y en ocasiones no, escapa a esta influencia. Ellos lo saben pero saben que las probabilidad de supervivencia son pocas y además este talento se puede utilizar a través de dos vías: monetizándolo y generando esperanza. ¿Cuánto dinero se gana con fenómenos como Justin Bieber, o ese actor conocido, o ese deportista conocido? Pero no sólo eso, ¿Cuánta esperanza generan ese Justin Bieber, ese actor conocido o ese deportista conocido en los demás para ilusionarles con que ellos pueden ser justamente aquello que vanaglorian?
Puesta toda esta maquinaria en marcha, vemos como la gran mayoría de esos talentos tras un éxtasis de mayor o menor magnitud terminan diluyéndose sino acabando de mal manera pues el talento no fue regado como debería haberlo hecho y eso convierte a los héroes del pueblo en juguetes rotos. Pero donde la gente ve juguetes rotos yo veo obsolescencia programada. Ayer fueron los Backstreet Boys, hoy es Justin Bieber y mañana Dios dirá. Aparecerán e irán pasando héroes que monetizar y que crearán esperanzas pero el Status Quo tiene una arma de destrucción masiva: "o mueres como un heróe o vives lo suficiente para convertirte en un villano".
Ambas opciones gestionan el talento para mantenerlo dentro de unos valores de influencia sostenibles de tal modo que el 1% que escapa al Status Quo acaba convirtiéndose en un villano o bailando con la muerte y el 0.000001% que es capaz de escapar a todo carece de capacidad para influenciar a todos. Pues Justin Bieber sólo influencia a los adolescentes mientras que los veteranos lo miran con repugnancia y Mandela toca los corazones de todos los veteranos mientras los jóvenes escriben de su grandeza sin llegar a ser capaces de comprenderla.
Y aquí es donde entra Luis Aragonés. Una persona que nos enseñó algo: Nada es imposible. Convirtió a una selección en un equipo convencido de la victoria. No les dijo qué camino coger, no les dijo a dónde tenían que ir. Sólo les dijo que se podía y ellos encontraron el camino.
El Status Quo siempre mantendrá el talento bajo sospecha. Sabe que los talentosos son su mayor amenaza y su mayor necesidad para mantener a la plebe. Contra eso nos enfrentamos los mediocres que somos influenciados y que, pese a quejarnos día tras día, colaboramos para mantener el Status Quo.
Sin embargo te invito a que hagas una locura: supera todas las barreras, piensa en grande, siéntete capaz de todo, expande los límites tanto como puedes y como dice el anuncio: Simplemente haz aquello que no puede hacerse. Eso te convertirá en el 1% pero por favor, cuando llegues a ese nivel, ruego hagas una cosa: "vive como un héroe y muere como un villano, un héroe para la sociedad y un villano para el Status Quo".
Mostrando entradas con la etiqueta sistema. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sistema. Mostrar todas las entradas
lunes, 3 de febrero de 2014
jueves, 24 de mayo de 2012
El Olvido de Maslow
Abraham Maslow fue un conocido psicólogo estadounidense cuyo trabajo de mayor relevancia es la archiconocida "Piramide de las Necesidades". Esta teoría psicológica fue propuesta por Maslow en el año 1943 en su obra Una teoría sobre la motivación humana.
Refrescando la memoria de aquellos que no la recuerden, esta jerarquía de las necesidades establece que todo ser humano requiere de la satisfacción de unas necesidades básicas y que en la medida en que éstas son satisfechas se desarrollan necesidades y deseos más elevados.
En una breve descripción de mayor a menor necesidad:
Refrescando la memoria de aquellos que no la recuerden, esta jerarquía de las necesidades establece que todo ser humano requiere de la satisfacción de unas necesidades básicas y que en la medida en que éstas son satisfechas se desarrollan necesidades y deseos más elevados.
En una breve descripción de mayor a menor necesidad:- Fisiológicas: respiración, alimentación, descanso, sexo, homeostasis.
- Seguridad: seguridad física, de empleo, de recursos, moral, familiar, de salud, de propiedad privada.
- Afiliación: amistad, afecto, intimidad sexual.
- Reconocimiento: autorreconocimiento, confianza, respeto, éxito.
- Autorrealización: moralidad, creatividad, espontaneidad, falta de prejuicios, aceptación de hechos, resolución de problemas.
El sentido común humano hace pensar que esto se cumple en todos y cada uno de nosotros pero como bien conocemos, el sentido común es el menos común de los sentidos. Sorpresa: esto no sucede.
Si uno se remonta a la época pre-crisis donde todos eramos felices y el miedo y la incertidumbre habían sido erradicados de la faz de esta hermosa tierra que nos alberga, ¿Qué buscaban esas familias que pedían créditos para una segunda vivienda o para un coche que en condiciones normales no podían ser capaces de comprar? ¿No hipotecaban en cierto modo necesidades fisiológicas como la alimentación o de seguridad como el uso adecuado de los recursos en pro de una necesidades de reconocimiento?
¿Dónde se quedo la moral, a la que se hace referencia en las necesidades de seguridad, en las actuaciones de políticos, empresarios o grandes multinacionales en su búsqueda incesante de reconocimiento y autorrealización?
Simplemente, nos olvidamos de ellas. Simplemente, distorsionamos la pirámide de Maslow. Establecimos una nueva figura donde los cimientos son sostenidos por el tejado. Donde las necesidades más básicas de la persona, y por ende de la sociedad, estaban apoyadas sobre la débil necesidad de autorrealización y de la autoestima. Variables etéreas asimilables a una droga: una vez probada sólo quieres más y más. En la búsqueda de ese más y más esos débiles cimientos que sostienen lo más necesario del ser humano se hacen más frágiles hasta que llegado un punto crítico se fracturan.
¿Consecuencia del ego humano o adquirido en base a una cultura que fomenta el consumismo y la autorrealización como modelo de éxito?
Seguramente la respuesta a la pregunta sea una combinación de ambas. Ahora, perdidos en la mayor crisis económica de la historia, el ser humano disputa un combate en el que no sólo pelea por reconstruir un sistema sino también por reconstruirse a sí mismo.
Un olvido con consecuencias sombrías. Recurrir a teorías de 1.943 para solucionar problemas de 2.012 sólo te hace reflexionar que el progreso que eramos capaces de sentir se sustentaba sobre la destrucción de aquello que más preciamos: la capacidad para sentirnos dueños de nosotros mismos.
miércoles, 14 de marzo de 2012
Héroe o Villano
"O mueres como un héroe o vives lo suficiente para convertirte en un villano"
No hay personalidad que 100 años dure. Ni siquiera los cimientos sobre los que nuestra conciencia se asienta cómodamente son inalterables al desgaste constante del día a día.
Nuestra personalidad simplemente crece y se desarrolla junto a nosotros. Nuestras creencias varían con el paso del tiempo y con los hechos que nos afectan. Nuestra fe en la religión, en el destino, en las personas, en los valores que consideramos justos no son como este blog, Constantes.
Ni siquiera el amor es constante. Vemos a menudo como relaciones que desprendían este sentimiento rompen a menudo sin dejar rastro del mismo. Esa persona que para nosotros era imprescindible, que no nos dejaba dormir, en torno a la cual organizábamos lo más preciado que tenemos, la vida, varía. Pasa de ser el centro del mundo a no formar parte de nuestro radio de acción.
Nadie nace siendo un hij@ de puta. Nadie nace deseando la muerte. Nadie nace importándole una mierda el resto. Nadie nace egoísta.
Somos una raza interesante con una capacidad curiosa para transformar la percepción de la realidad. Podemos considerar una misma escena como un drama o como un paraíso y cambiar esa percepción en una milésima de segundo.
Nuestro cerebro nos engaña continuamente. ¿Cómo es posible que aquello que nos gustase ahora lo detestemos? ¿Cómo puede ser que tus sueños se transformen en tus pesadillas? ¿Cómo puede transformarse el amor en odio simplemente por una cuestión de percepción? ¿Cómo puedes pasar de la gloria al infierno? ¿Cómo tu mejor amigo se transforma en tu mayor enemigo? ¿Cómo tu pareja con la que compartes tu vida puede pasar a ser una mancha en tu expediente?
Nada permanece constante. Bueno, miento, si hay algo que siempre se mantiene constante en los seres humanos: el miedo. La inalterabilidad del miedo en nuestra vida crea alterabilidad en la percepción de la misma. Por miedo hacemos o dejamos de hacer. Por miedo nos transformamos. El miedo nos acompaña durante toda nuestra vida, por lo que en la medida en que el tiempo hace mella sobre nosotros su incidencia es aún mayor.
Disponemos del tiempo justo para morir de acuerdo a nuestras creencias o pasar a ser villanos del sistema.
domingo, 8 de enero de 2012
El Sistema
Es muy difícil encontrar una definición global y entendible para el concepto de Sistema. Es complicado, porque aunque es una palabra que aparece con asiduidad en textos o conversaciones, no siempre tiene la misma definición. Lo cual implica cierta ambigüedad en su utilización.
Para la RAE, un sistema, referido a sólo esa palabra, tiene 7 significados. En 6 de esas 7 acepciones la palabra "conjunto" aparece en su comienzo. Por lo tanto podemos decir que cuando hablamos de un sistema hablamos de un conjunto de cosas.
Para mí, un sistema no es conjunto como tal, sino una forma reguladora que ordena y da sentido a cada uno de los integrantes que forman un conjunto para la consecución de un objetivo. Un sistema define roles, comportamientos, limitaciones de las actuaciones, etc. Pero lo más importante, lo sustancial de todo, es que un sistema viene determinado por un elemento de autoridad que no es más que aquel que define esos roles o comportamientos.
En un equipo de fútbol lo encontramos en un entrenador. Él dispone a 11 jugadores en un campo. Establece como se tienen que ordenar, cuáles son los roles de cada uno de ellos, qué se requiere de cada uno y cómo deben actuar de forma coordinada para la consecución de un objetivo, la victoria.
En el ejército lo encontramos en los generales y en la larga cadena de mando que obedece las órdenes marcadas con rectitud.
Hay que destacar que todo sistema tiene garantizada su supervivencia mientras se confíe en estas autoridades, de no ser así, los integrantes del conjunto no acatarán las órdenes, no las ejecutarán de forma efectiva y como consecuencia no se alcanzará el objetivo. El sistema falla.
Si nos vamos a la sociedad, muchos dan varios nombres al sistema: capitalismo, anarquía, democracia, dictadura, etc.
En nuestro sistema, o al menos como yo lo veo, existen cuatro poderes fundamentales (habrá alguno más pero son los primeros que se me han ocurrido rápidamente, por lo que doy por sentado que la agilidad mental para llegar a ellos es la que les da importancia): los partidos políticos, los medios de comunicación, las entidades financieras y el poder judicial.
También bajo mi punto de vista, somos muchos los que ya sabemos que los medios de comunicación y el poder judicial se encuentran enórmemente influenciados por la política, por lo que su influencia en el sistema se ha reducido y es sólo una mera herramienta efectiva de aquellos que se encuentran en el poder.
Nos quedan dos bazas: entidades financieras y políticos. ¿Quién manda a quién? ¿Son los políticos los que regulan el comportamiento de las entidades financieras o son las entidades financieras las que influyen sobre el comportamiento de los políticos en sus distintos dictámenes?
Sea de una forma u otra no es lo importante. Como decía anteriormente, la supervivencia del sistema se garantiza por la confianza de sus componentes en las autoridades que les rigen. La ciudadanía ha demostrado con sus comportamientos y sus actitudes que ya no confían ni en unos ni en otros, por lo que al igual que el entrenador en el que no confían sus jugadores o el general al que ya no respetan sus hombres el futuro es clarividente:
EL SISTEMA DEBE SER CAMBIADO.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)