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miércoles, 29 de junio de 2011

La Cárcel del Ego

"Soberbia, envidia y avaricia son las tres centellas que hacen arder el corazón del hombre"
Dante, Infierno

"A mí no me importa lo que piensen los demás". Probablemente sea una de las frases que compartimos toda la humanidad. ¿Reálmente es así?

Soberbia, envidia y avaricia. Yo las resumo en una única palabra: Ego. Nuestra necesidad de sentirnos únicos ante el mundo. Nuestra necesidad de gustar, de demostrar que estamos por encima de los demás, de saborear el poder, de poder manejar la vida de los demás, el sentir que alguien nos necesita...

Y todo ello resumido en una única cosa: Materialidad. Y probablemente: Tamaño.

Casas  más grandes, coches más grandes, ventas más grandes, volumen de negocio más grande, tetas más grandes, músculos más grandes, zapatillas más caras, ropa más cara, relojes más caros, joyas más caras, bodas más deslumbrantes, sueldos más boyantes, etc.

El Ego, causa de la Materialidad y el Tamaño, es compartido por todas las personas independientemente de raza, sexo, religión, cultura o posición social. Y es el Ego el que nos ha traido hasta donde estamos ahora.

El Ego causa que muchas de las personas que están en paro o sin trabajo, no puedan pagar el peaje de su Ego en épocas de bonanza virtuales, pues pudiendo elegir entre una situación económica estable y preparada para futuros imprevistos, decidieron apostar y dejarse llevar por esta corriente maléfica. Ahora no tienen con qué pagar.
El Ego causa que muchas de las empresas de hoy en día se hayan arruinado buscando ganar fortunas y buscando ser referentes mundiales a cambio de posiciones financieras de infarto. Pero las empresas, a las que muchos acusamos de no hacer nada por la sociedad, necesitan seguir buscando ese crecimiento y esos niveles de volúmenes de negocio para que todo el mundo considere que aquella empresa es mejor o mayor dependiendo del tamaño que posea y de la riqueza que sea capaz de amasar.

El Ego de la plebe ha provocado una situación de 3 millones de parados en este país. Esos 3 millones de parados han causado que los contratos que se ofrecen ahora sean miserables, pero que estamos dispuestos a coger porque la necesidad aprieta. Sin paro no habría malos contratos. Y si el sistema no considerase la rentabilidad o ganancia de una empresa para darle un mayor o menor valor, posiblemente se replantearían una mayor contratación pagando el peaje de unos menores beneficios.

Pero los dueños de las empresas son personas, y su Ego requiere avaricia para lograr ser el más grande, soberbia para despreciar a aquellos que le hacen ser más grande y envidia para a través de los demás alimentar una avaricia que a su vez alimenta la autodestrucción.

Nosotros solos decidimos meternos en una cárcel y tirar la llave al mar.


jueves, 9 de junio de 2011

¿Quién manda aquí?

Es clave fundamental  e imprescindible que para que un conjunto funcione de manera perfecta, todos y cada uno de los que forman parte del mismo actúen de forma coordinada. El problema se agranda cuando el grupo es cada vez mayor. En este caso los protagonistas ya no son individuos, sino grupos de individuos. Y en este caso las batallas ya no se dan únicamente entre los distintos protagonistas, sino también de forma interna dentro de cada uno de los conjuntos.

Yo considero 3 grupos de poder en este mundo: Empresas, Política y Periodismo.
Los 3 comparten algo en común: sirven a la población. Pero en la actualidad todos y cada uno de ellos parecen haberse olvidado de la causa de su nacimiento. Por mucho que quieran atemorizar a la gente sólo hay una única verdad: sin empleados no hay empresas, sin votantes no hay políticos, sin público no hay medios de comunicación. Y aunque pueda parecer lo contrario, otra verdad subyace dentro de esta afirmación: estas figuras no siempre han existido.

Surgieron y la sociedad las aceptó como tal. A partir de ahí, crecieron y fueron ganando importancia de manera progresiva hasta ser en la actualidad, bajo mi punto de vista, el eje sobre el que se asienta la sociedad tal y como la conocemos. Pero la memoria, aunque frágil, siempre esta presente en el pasado y éste es inamovible y sólo muestra una realidad cruda y a menudo con una única interpretación: YA HEMOS SOBREVIVIDO SIN ELLAS.

No obstante estos 3 elemenos son cruciales. Necesitamos de unas empresas que generen recursos para poder satisfacer las necesidades básicas de la población. Necesitamos de políticos que sean capaces de gestionar de manera ética estos recursos y que además aseguren la convivencia de la sociedad. Necesitamos de periodistas que sean capaces de informar acerca de lo que está sucediendo, porque cuanta mayor sea la información, mayor facilidad habrá de tomar decisiones correctas y también se les necesita para denunciar aquello que no se realiza tal y como se debe hacer.

No necesitamos empresas que controlen la política de un país. No necesitamos políticos que determinen qué información debe llegar a la gente y cual no. No necesitamos periodistas que determinen quién debe gobernar o cómo se deben gestionar las empresas.

Necesitamos que cada uno cumpla su papel, de forma honrada. No necesitamos un solo líder, necesitamos muchos líderes actuando coordinadamente. Necesitamos un gran equipo en el que cada uno haga lo que mejor sabe hacer. Y si alguno piensa que puede hacerlo mejor en otro ámbito, sólo tiene que cambiar de grupo. Pero los grupos no pueden integrarse en uno, porque sino la armonía se rompe y lo que es peor, uno puede llegar a despertarse un día por la mañana, mirarse en el espejo y no reconocer quien es.

La consecuencia de todo esto: mientras tu labor principal era la de ayudar y servir a los demás, ahora se ha transformado en un proceso de busqueda de uno mismo donde la única salida es buscar la supervivencia individual hasta que algún día puedas recordar quien fuiste.